
Hablar de camino o caminos a Santiago de Compostela con esa certeza de que pasa por aquí y no por allí, me parece demasiado asegurar, al menos, en lo que se refiere al paso de Portugal a Compostela, que evidentemente el paso, sería necesariamente, por la ciudad episcopal tudense.
Nunca mejor la frase "se hace camino al andar". El camino lo hacían los peregrinos que, unas veces usaban rutas principales o en otras, secundarias, buscando evidentemente, aquellas vias más seguras, con el fin de evitar los asaltos tan frecuentes en los tiempos antiguos. Lo natural, que hacía el peregrino, era arrimar su paso lo más cerca posible, de Monasterios o granjas monásticas, que también les aseguraban el descanso y reponer sus fuerzas; encontrando la hospitalidad benedictina, que les curaba de sus heridas o enfermedades, en sus célebres boticas.
El Apóstol, predicó en Tuy No, no se puede dudar, que en la ruta del alto o bajo Miño, Tuy era y es, el paso principal de los peregrinos que, desde Portugal se dirigen a Compostela, al Sepulcro del Apostol Santiago.
Existe una fuerte tradición que afirma, que el Apóstol Santiago, ó algunos de sus discípulos, entre otros,, San Atanasio y Teodoro, predicaron en estas tierras. Así lo afirma Rodríguez Blanco, en sus apuntes históricos. También, el Dr. Arcos, en su "Historia de la Iglesia", asegura que el Apóstol vino a predicar a Galicia a través de Porugal y, que su paso hacia España, lo hizo por Tuy. Esta tradición puede sostenerse al comprobar como la catedral tudense dedica desde el siglo XII, una capilla absidial, al hijo del Zebedeo y, frente a sus muros, un hospital para acoger a los peregrinos que van o regresan a Compostela.
Sí; esta sede episcopal era el punto intermedio, del itinerario de la vía XIX de la calzada de Antonino, que unía Braga con Santiago.
Las barcasLos peregrinos llegaban a Tuy, bien a bordo de la barca portuguesa, desde el puerto de Ganfei, donde había un Monasterio benedictino, al puerto de San Bartolomé de Rebordanes, en las inmediaciones de "A ponte do Louro". La barca española tenía su anclage en la desembocadura del río molinos, junto al arrabal de Freanjo.
El Hospital de peregrino. Los muchos peregrinos que llegaban aquí, encontraron siempre refugio en el hospital de peregrinos, fundado en 1181 y, reconstruído por el Obispo Diego de Torquemada en el siglo XVI. Una nueva reconstrucción, por el Obispo don Juan Manuel Rodríguez Castañon, bajo la advocación de la Virgen del Pilar, sede hoy, del Museo Diocesano y, cuya imagen podemos contemplar todavía en su fachada. Recordaré, que peregrinos famosos, como los reyes de Portugal, Juan II y don Manuel el Afortunado, la Reina Santa , entre otros, usaron este paso como peregrinos a Santiago.
Los libros parroquiales Los libros parroquiales, son notarios fidedignos del paso de muchos devotos de Santiago, que a la ida o a la vuelta, terminaron aquí sus días y están enterrados en el claustro de la catedral. Otros se casaron o bautizaron sus hijos, repusieron sus fuerzas o se curaron sus heridas o enfermedades. La lista sería muy larga y las nacionalidad de los peregrinos muy diversa, desde lugares remotos, hasta las cercanas tierras portuguesas.
El Camino principal
Los peregrinos que llegaban a Tuy, hacían su salida por el arrabal del Rollo, pasando después por la Virgen del Camino, siguiendo por la parroquia de Ribadelouro, Capilla de San Diego en Mosende, donde existe una leyenda, que aquí está enterrado este santo, por su muerte en la misma estrada, del camino Real del Señor Santiago. Desde este lugar, el camino seguía por Santiago de Pontellas y, llegando a San Salvador de Torneiros, bajaba a Porriño, donde en esta villa, también existía un hospital de peregrinos desde el año 1569, con el buen fin, de curar enfermos y darles posada. En este punto, hay que recordar, que en el año 1667, Juan Alonso, hace una fundación para la reedificación del hospital y su sostenimiento, con el único interés, que se recojan los pobres que por este lugar transitan todos los días y todas las horas del día, con motivo de ser vereda Real desde el "Reyno de Portugal" y, de la ciudad de Tuy, para la de Santiago.
Desde la villa de Porriño, la ruta de peregrinaje, proseguía por Mos(Santiaguiño do Monte÷ Guizán), Louredo para alcanzar las dos villas, que obstentan el patronazgo de Santiago, Villavieja y Redondela, donde antes se encontraba, en esta última, un importante hospital de peregrinos.
Sí; ciertamente esta era la ruta principal, pero reconozco que había otras de menos importancia, que no quiero despreciar, ya que pienso, que el afán aventurero del caminante, o el interés de conocer otros sitios y caminos, el peregrino se aventuraba por caminos difíciles y agrestes.
Los caminos que no cruzaban Tuy Evidentemente, son algunos los caminos que no pasaban por la ciudad tudense; principiándo por la desembocadura del Miño, se puede señalar, el que desde Camiña pasaba al puerto de Pasaje en Camposancos y, que desde La Guardia, donde existía un Hospital, el caminante bordeando el mar, seguía la vía romana "per loca marítima", se dirigía a Vigo, habiendo pasado, naturalmente por Santa María de Oya, con su gran Monasterio Cirterciense, Bayona, con otro Hospital Peregrino, "Espíritu Santo", Coruxo...
Otro camino, que no se puede olvidar, es el de Vilanova de Cerveira, que pasando en barca, llegaba a Goyán, en donde había una capilla dedicada a Nuestra Señora de la Barca. Este camino, seguía su ruta por Figueiró, Santiago de Estás, que con devoción a la Virgen Peregrina será siempre recordado; el peregrino alcanzaba más tarde, Tomiño, igualmente sede de otro Monasterio benedictino; descansando otras en Taborda, que con otro hospital, cuyo topónimo todavía conserva. Aquí en Taborda, se unía el camino que arrancaba de Amorín, desde su "Porto de Barcellas", muy cerca de Carregal, donde llegaba la barca portuguesa.
Hay que señalar, que desde Taborda, los peregrinos seguían distintas rutas. Unos continuaban su camino por Tebra, Pinzás, para después bajar a Mañufe; otros lo hacían por Pexegueiro, Malvas, Alto de San Antoniño, Couso, Santiago de Morgadanes, para concurrir en Santiago de Parada, donde siempre descansaban, de ahí su topónimo; dirigiéndose por Nigrán a Vigo.
Otro paso importante en barco, era por Monçao, que desde Braga y pasando por Arcos de Valdevez, cruban el Miño, que los ponía en Salvatierra. No se puede olvidar de otros pequeños pasos, que existían por otros recovecos del río, como Porto, Caldelas de Tuy etc..
Es evidente, que por fin, no puedo olvidar, el paso por Melgaço, que por las parroquias de Creciente, Parada de Achas, A Franqueira, Santiago de Pazos de Borbén, que llegando a Redondela, se unían los peregrinos de más caminos, tanto españoles como portugueses.
Todas estas rutas están documentadas, pero eran desconocidas para el gran público en nuestros días. Mi felicitación para los que tomaron la idea de divulgarlas y, sobre todo, señalizarlas, como inicial paso para reabilitarlas, de manera particular, para aquellos peregrinos que se decidan volver a Santiago, peregrinándo apie, como lo hacían nuestros antepasados.
Charla divulgativas, folletos, lugares de descanso y acogida, serían mejores, que los grandes proyectos de los politícos de turno, que con jeta increible anuncian lo que pretenden hacer, siempre con grandes pancartas, musicas bien conocidas y resultados muy pobres. Es necesario que se consolide el camino jacobeo luso÷español. Hay que hacer algo que perdure, que no sea una moda de un año, de un tiempo: de una oportunidad para ganar fortuna, sin el más mínimo esfuerzo
Alberto Estévez Piña. Informe para todos los amigos de "Camino a Santiago" : Quedaría agradecido si visionaras, algunos de mis blogs, sobre temas históricos, culturales y artísticos, de esta ciudad milenaria de Tuy. Entre otros, "La Guerra Civil en Tuy "(dos blogs), "Homenaxe ao Dr. Darío Álvarez Blázquez", "Tuy fotográfico", "O verce de Colón", "Las ruinas del Teatro Principal" ect....Naturalmaente, apreciaría tus sugerencias y opiniones sobre los mismos. Alberto Estávez Piña.AÑO SANTO COMPOSTELANO
Bajo el dosel pluvial de ofrenta compostelana, en la tarde postrera del último año. la piqueta cardenalicia, al ritmo de la sístole de enfervorizada muchedumbre, abate el muro que cierra la Puerta Santa y abre otro Año Jubilar.
La plaza de la Quintana, geometría granítica para una trigonometría del Arte, vuelve sus huecos y miradas hacia el el memorable acontecimiento, que tiene lugar en el marco de los veinte y siete bienaventurados.
Sí; ha comenzado ya, un nuevo Año Santo, y el Señor Santiago, plácidamente sentado en su áureo trono, estrena flamantes galas de fiesta y tiene ya libre la diestra de su espada para bendecir a los que sufren injusticias, paro y grandes dificultades para las vidas de sus familias. Pero, no todo es tristezas, aún queda pedazos de alegría dentro y fuera de la Basílica. En las Platerías, el rey David toca el arpa amorosamente, suena la orquesta cerúlca del Pórtico de la Gloria, vibran en las naves las notas sonoras de los órganos, y la sonrisa de Daniel se hace más angélica y contagiosa.
Santiago, la Jerusalén de Occidente, a la que el Conde de Keiseling consideraba como "la ciudad más interesante de Europa", y Marqueríe como "singular cantera artística", es, en efecto, la más clásica sinfonía del granito pautado sobre partitura románica o barroca, bajo la ordenadora batuta específicamente jacobea y compostelana; que en este año, de nuevos vientos políticos gallegos, se ha olvidado su preparación; la meticulosidad, quedó reducida, al penoso olvido de los responsables de turno. Pero nada importa, para ser igualmente un templo de fe y de la vida espiritual, con la exaltación inusitada, para este Año Santo, de sus tres esenciales retablos: la Religión, la Historia y el Arte
Por todos los caminos, especialmente por de Roncesvalles y por el portugués de la Rahinha Santa, profusas huellas de sandalias y bordones acusarán el incesante paso de los peregrinos, que se entenderán hablando las más diversas lenguas, pues el perdón y la esperanza son óptimos aglutinantes.
La presencia de Tuy con carácter de perennidad en la noble urbe compostelana, se halla plasmada, en la misma plaza de la quintana, por la imponente mole del Convento de San Pelayo- antiguo monasterio de Antealtares-, levantado en honor de este mártir tudense,;sin poder olvidar, naturalmente, de manera emocionada, el recuerdo dejado en el Arzobispado de Santiago, por el querido y eminente tudense, Dr. Manuel Lago González.
En estos últimos días del mes de Abril del año 2010, con la coyuntura del Año Santo, Tuy renovará su fidelidad al Hijo del Trueno, recorriendo las huellas del viejo Camino Portugués, por el que San Pedro de Rates, amado discípulo del Apóstol, nos trajo el siempre palpitante mensaje de fe jacobea.
Alberto Estévez Piña